Hablar de Alberto es hablar de política gremial. ¿Por qué digo esto? Te explico: recuerdo que Alberto era un tipo que vivía preocupado por todo y por todos. Los baños de la metalúrgica daban asco… y él se lo hacía notar a la patronal. El dueño del buffet estaba arreglado con el jefe de personal y hacía lo que quería. Comíamos mierda y él se lo vivía diciendo. Y así te puedo contar veinte temas donde el Beto ponía las cosas en su lugar. En forma muy inteligente, tranquilo, sin enojarse, decía lo que tenía que decir y lo que pensaba que era justo. Siempre poniendo la geta ante los trompas. Y bueno, en un momento se dio. El delegado que estaba se fue a la central del gremio y surgió la oportunidad. Beto ganó la elección por mayoría absoluta en la asamblea y lo eligieron delegado.
Mejoraron los baños al poco tiempo de su gestión, cambiaron al ladrón del buffet y la cosa mejoraba. De a poco, pero mejoraba. Pero claro, el capo del gremio estaba fula. Se ve que el vuelto no le llegaba o, si le llegaba, los dueños querían que se bajaran los gastos en compensación de la cometa. El Beto se resistió, pero lo amenazaron una y otra vez. La última fue seria: unos negros le robaron a la salida de la fábrica como excusa y lo cagaron a palos. Además, le dijeron que la próxima sería con su familia.
Me acuerdo de que nos reunió a todos, nos pidió que lo apoyáramos, pero mucha gente se borró. Nadie quería problemas. Es más, pienso que los del gremio hablaron con algunos, y les prometieron el cielo y la tierra e hicieron mutis por el foro.
El Beto al tiempo, gracias a Dios, renunció. Lo hubieran matado… había rumores de que iban por todo.
Como podés ver, Alberto es un bohemio, qué más te puedo decir… Bueno, te cuento un chisme, un rumor que corrió por la fábrica. Algunos compañeros lo vieron –cuentan las malas lenguas– que andaba con la esposa de un médico, ginecólogo, famoso, gente de guita. Los muchachos siempre justificaban que llegaba tarde a la fábrica por eso, a veces por una semana entera. Y ellos lo cubrían en honor a una fechoría. Parece ser que tenía una relación prohibida, que mantuvo y mantiene desde siempre.
