¿Qué decir de mi hermano? Es un gran tipo, mayor que yo, es médico. Los dos somos de Balcarce. Mi viejo trabajaba en la cosecha de trigo en esa época y se mudó a la zona después de varios años, cansado de andar, deambulando y hacer vida de gitano por la provincia. A mamá no le gustó trasladarse, era oriunda de la Capital, pero obligada se adaptó a la vida de Balcarce. A Félix y a mí siempre nos gustó el fútbol, él jugaba de arquero y yo de win; él fue siempre responsable, estudioso y seguro de sí mismo. Atendió a mis chicos cuando tuvieron varicela y es el proveedor natural de remedios para toda la familia. No pasan tres meses sin que nos mandara un paquete lleno de “muestras gratis”. Mis sobrinos son parecidos a él. No juegan al fútbol; son estudiosos y diferentes a los míos, que son unos vagos. Mi cuñada es una buena mujer, madre y esposa. ¡Medio agrandada la gringa…!, pero es una buena mina. Los quiero mucho, aunque hace tiempo que no nos vemos. Alberto se fue a estudiar a Buenos Aires y tiene un consultorio pituco en el barrio de Belgrano. Hizo plata con la ginecología. Con suerte nos juntamos para las fiestas de fin de año, o cuando vienen de vacaciones a Mar del Plata y pasan por Balcarce, y para algún cumpleaños de los míos. A veces, hemos ido a las fiestas de Félix en la quinta en Pilar.
Comentaba el hermano de Félix.
